Unas llantas sucias apagan cualquier coche. Y en Tenerife lo tenemos más difícil: al polvo de freno se le suman el salitre de la costa y la calima. Con unos hábitos sencillos las mantendrás como el primer día.
Antes de empezar
- Lava las llantas siempre en frío, nunca justo después de conducir: los productos se secan al momento y pueden manchar.
- Hazlo a la sombra.
- Empieza por las ruedas y después lava la carrocería, para no salpicar suciedad sobre la pintura ya limpia.
Paso a paso
- Aclara con agua a presión para quitar la suciedad suelta, sin acercar demasiado la boquilla.
- Aplica un limpiador de llantas de pH neutro y déjalo actuar el tiempo que indique el fabricante. Los limpiadores que cambian de color al reaccionar con el polvo de freno funcionan muy bien.
- Frota con cepillos suaves: uno de cerdas largas para el interior de la llanta y otro más pequeño para los radios y las tuercas.
- Aclara bien y seca con una microfibra limpia que no uses para la carrocería.
- Abrillanta los neumáticos con un producto que no deje el flanco resbaladizo.
Errores que estropean las llantas
- Usar limpiadores ácidos o desengrasantes agresivos, sobre todo en llantas pulidas, diamantadas o cromadas: pueden dejar manchas que no se van.
- Usar estropajos o cepillos duros que rayan el barniz.
- Dejar el polvo de freno semanas: se incrusta con el calor y cada vez cuesta más quitarlo.
Protección: el paso que marca la diferencia
Un sellante o recubrimiento cerámico para llantas crea una capa que repele el agua, el polvo de freno y la sal. La suciedad se queda menos y sale con un simple aclarado. Si vives cerca del mar o aparcas en la calle, es la mejor inversión.
Revisa también
- Golpes con bordillos: un golpe fuerte puede doblar la llanta. Si notas vibraciones en el volante, revisa el equilibrado y la llanta.
- Válvulas y tornillos: que no estén oxidados ni dañados.
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